por Susana Lires * ―Lo mató a sangre fría. Perdiste, Santiago Almada: la chirriante voz de la movilera te arranca de tu sueño de tequila y whisky. La puta madre, dejaste prendido el televisor. No encontrás el control remoto. Te levantás. A los tumbos te vas acercando al infernal aparato, y con un toque te […]





