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A tres años de la publicación de la novela: dos versiones sobre Victoria entre las sombras, de Marcelo di Marco

Sugestión y leyendas urbanas en Victoria entre las sombras

Por Andrea V. Luna *

 

A veces, la realidad extrema, el trauma, la adrenalina, el dolor, la corta edad, crean mundos de ensueño que van más allá de los sentidos. Lo que comienza siendo una travesura asociada con la idea de irse de casa, tan común en muchos preadolescentes, termina en una aventura impensada en la que nada es totalmente cierto ni totalmente mentira. ¿Hasta dónde la percepción de lo cotidiano es manipulable con el modo en que nos han contado las leyendas urbanas que pueblan nuestro entorno? Victoria entre las sombras, de Marcelo di Marco, nos manipula los sentidos desde el comienzo: el lector se adentra en la mente de un jovencito al que la sugestión y la realidad, cruda y sucia, lo llevan a tomar decisiones que lo pondrán ante el mayor peligro de su vida. ¿Será capaz de decidir con la mente o con el corazón? ¿Cómo se construye un héroe, uno de verdad, uno de carne y hueso que camina por las playas de Mar del Plata y tiene miedo de su propia sombra?

El caudal de violencia tan real, tan cotidiana que hasta nos parece inverosímil, aviva los temores insertos en el lector en lo más profundo de su espíritu y, cuando cree que todo está perdido… puede estar peor. No todos los jóvenes están descaminados, aunque la sociedad los crucifique y, en esta novela, el autor sienta las bases de un nuevo modo de ver las cosas, uno en que busca con desesperación ese dejo de esperanza que todos llevamos en el alma.

Una novela para valientes, sin dudas.

 

10665924_10202634594882961_1026626133577217536_n * Andrea V. Luna es argentina, profesora en Letras recibida en la Universidad Nacional de La Plata y escritora de relatos fantásticos, con siete títulos publicados hasta el momento en www.marcelmaidana.com y www.nuevaeditoradigital.com. Codirige con Mariela Villegas R. (www.issuu.com/luzde2lunas) la revista literaria Luz de dos lunas, coordina y produce el programa “Café entre libros” para www.launiversalradio.com, es columnista de www.revista-nr.com, y dirige la revista escolar “M8 La Revista” (www.issuu.com/eem8).

Blog personal: http://andreavluna.blogspot.com
Facebook: www.facebook.com/andreavlunaescritora
Twitter: @andreavluna_

 

Victoria-entre-las-sombras

Un título que ataba interrogantes y especulaciones en mi curiosidad de lectora

Por Graciela Amalfi **

 

Comenzar a ir a los talleres de Marcelo di Marco y no conocer esta novela, cuya segunda edición está por agotarse, sería imperdonable.  No me lo permitía yo misma, por lo que —literalmente— corrí a comprarla un domingo de lluvia, dos meses atrás.

Y bien valieron la pena la lluvia, la corrida y el domingo.

Una historia que me atrapó desde las primeras  palabras: “Salté de la cama…”

Desde el vamos, intuí que sería dinámica y me llevaría a recorrer un mundo lleno de desafíos, aventuras y… sombras.

Sencilla en su narración, usa un lenguaje cotidiano, que de tan simple penetra hasta las vísceras. El punto final de un capítulo me abría la puerta para continuar con el siguiente.

No suelo leer “de un tirón” un libro, pero con Victoria entre las sombras lo hice. Logró abstraerme del resto del mundo: lo empecé a leer en el auto (ni bien lo compré, no manejaba yo), lo seguí en el Hospital Británico mientras operaban a una amiga (en medio de los nervios inherentes al caso), seguí en un par de cafés (en donde hago tiempo cuando ando lejos de casa y tengo que hacer trámites por el centro) y lo terminé en el colectivo, justo cinco cuadras antes de la parada en donde debía bajarme. Todo este cuento viene porque las conversaciones de alrededor me suelen distraer… pero la historia de estos pibes me metió en el Mar & Tenis, en el misterioso tren fantasma, en el jardín de la Yaya, en la consulta del mastodonte/bruja, en el taxi que los llevó a la casa de Victoria…

¿Cómo la viví? Bien adentro del libro.

Me metí entre los personajes, los espiaba porque quería saber qué iba a pasar “después de…”, me adelantaba a lo que podría ocurrir. Y ellos, haciéndome un guiño, me sorprendían con sus movimientos, charlas, idas y venidas.

El suspenso es el rey de la novela, el que decide todo, el que lleva las de ganar.

Es un libro excelente, que deberían hacerles leer a los adolescentes en el colegio —normalmente les dan esos clásicos tan memorables, pero que a los pibes no les mueven un pelo—.

Lo último: me quedé con ganas de más historia, no porque falte argumento a lo que está escrito, sino porque los personajes estallan entre las páginas.

Ellos quieren continuar, se merecen seguir caminando más renglones.

O quizá sea yo, lectora, la que quiere seguir sabiendo de sus vidas… Porque los adopté, los quise desde el principio y me dio nostalgia despedirme de ellos.

 

graciela** Graciela “Boticaria” Amalfi nació en Chivilcoy. Radicada en Buenos Aires desde 1981, obtuvo su título de farmacéutica en la UBA. Ejerce su profesión en un hospital público de C.A.B.A. desde hace más de veinte años. Escribe narrativa. Editó cuatro libros en forma autogestiva e independiente. Sus autores preferidos: Cortázar, Poe, Kafka, Onetti, Hesse, Liliana Heker, Arlt, Duras, entre otros. Es miembro del TCyC desde febrero de 2014.

 

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