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Ópera prima

por Cristian Rondoletto *

Los talleres con el maestro Marcelo di Marco no sólo ofrecen la posibilidad de trabajar textos, aprender técnicas narrativas o llevarse excelentes recomendaciones de cine y libros: a veces, te llevan a experiencias epifánicas. Lo comprobé en uno de los encuentros de los sábados.

Todo comenzó cuando me conecté a Teams esa mañana y me encontré a solas con el Máster. Entre charlas personales, surgió su imposibilidad de viajar a Buenos Aires para ver la ópera y, en un gesto de enorme generosidad, me ofreció su entrada al Teatro Colón para ver Otello, la obra maestra de Verdi. Los minutos pasaron, sólo se sumó mi compañero Francisco Huarte Petite y, a falta de textos para corregir, Marcelo nos deleitó con una clase magistral sobre el mundo de la ópera. Siguiendo una versión de 1978 en YouTube (bajo la conducción de James Levine y la dirección de Franco Zeffirelli, protagonizada por Jon Vickers en el papel de Otello, Renata Scotto como Desdémona y Cornell MacNeil dando vida a Yago), nos introdujo al universo de tenores y barítonos, dúos y arias. Fue el prólogo perfecto para lo que viviría el martes 25 de agosto, día de la última función.

Esas noches previas apenas pude dormir.

Ser espectador de Otello fue un estreno por partida doble: jamás había pisado el Colón por dentro. Durante años sólo lo contemplé desde afuera, en mis épocas de empleado público, cuando los oficios judiciales me hacían pasear por la zona. Hasta esa noche, mi único ingreso a la gran sala había sido imaginario, gracias a la tinta vertida por Thomas Harris en aquel capítulo final de Hannibal, cuando el atónito celador Barney descubre al doctor Lecter disfrutando de la ópera en uno de sus palcos.

Además de todas aquellas emociones internas, esa noche conocí en persona a Francisco, otro invitado de honor de los Di Marco, quien esa velada se convirtió en el compañero de tertulia ideal.

Si tuviera que elegir una palabra para describir al ensamble de los músicos transmitiendo el pulso dramático y la magnificencia de la sala, diría “mágico”: el Teatro se fundió en mí por fuerza de un solo golpe de efecto. Entrar allí fue transportarse no a otra época, sino a otra dimensión; un espacio donde el telón se levanta para despegarte por completo de la realidad. Y con Otello, fui testigo de las viles maquinaciones de Yago, me emocioné con la inocencia de Desdémona y sentí vibrar mi corazón con cada aria.

Recordé entonces las palabras del Máster de que todo eso que mis ojos contemplaban se lo debemos a la literatura. Contemplar ese despliegue teatral y musical me confirmó la crudeza (la cruel belleza) de la tragedia y me llevó a experimentar lo mismo que puede lograr un excelente libro: la anulación del tiempo, no como escape, sino como inmersión profunda en el arte. Y no hay nada más bello que dejarse caer bajo ese hechizo.

Como diría mi amigo y mentor Marcelo di Marco: “¡Vayan al Colón, muchachos!”. A él y a su esposa Nomi les debo esta vivencia que ni toda la mala literatura del mundo podrá borrar de mi retina. Y a riesgo de sonar reiterativo, me atrevo a agregar: “¡Vengan al Taller de Corte y Corrección, gente!”. No sólo porque se enseña lo que todo buen taller debería transmitir, sino porque allí se cultiva la apreciación de los verdaderos valores artísticos. Un escritor es, al fin y al cabo, alguien que pone su acervo mental y espiritual al servicio de sus creaciones. Entender eso nos acerca un poco más a una expresión genuina del espíritu, que es como una buena ópera.

Y si alguien se quedó con ganas de más, acá va el enlace de YouTube a esa versión del 78.

Ficha técnica de la función del martes 25 de agosto de 2026 en el Teatro Colón (Buenos Aires):

Otello, de Giuseppe Verdi (1813-1901)

Ópera en cuatro actos. Libreto en italiano de Arrigo Boito (1842-1918), basado en The Tragedy of Othello, the Moor of Venice (c. 1603) de William Shakespeare.

Dirección de escena: Fabio Sparvoli

Diseño de escenografía: Nicolás Boni

Dirección musical: Alejo Pérez

Orquesta y coro estables del Teatro Colón

Otello: Gregory Kunde (tenor)

Desdémona: Maria Agresta (soprano)

Iago: Daniel Luis de Vicente (barítono)

* Cristian Rondoletto nació en Ramos Mejía, Buenos Aires, en 1987. Es escritor y se declara asiduo lector desde la adolescencia. Integra el Taller de Corte y Corrección de Marcelo di Marco desde el año 2022. En la actualidad, asiste a los talleres virtuales y también forma parte del equipo pedagógico, asesorando y brindando a los autores las herramientas necesarias para que sus textos reflejen la ética y la forma de trabajar que promueve el TCyC.

Comparte consejos de escritura en su perfil de Instagram @rondeaux_letto.

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