por Emiliano Orlando *
TALISMÁN
Creo en la palabra como modo de vida,
en la palabra creo situaciones y armonías,
la palabra es todo para quien todo calla,
la palabra es experiencia de vida vivida
Creo en el potencial
en la potencia
y en las potencialidades de la palabra
y en lo más fundamental de su mágica semiótica
Creo en el que crea a través del Nombre:
el que el nombre te ha dado
ha signado tu esencia y tu destino
el invisible regalo de ser nombrado
Tu nombre encripta la clave más arcana,
tu nombre es la única llave que abre
el verdadero cofre de todas las palabras,
de todos los cuentos y todas las historias,
de todas las nostalgias y las duras memorias,
de plegarias sinceras o el mayor abracadabra
La palabra vale por quien la usa
y por quien la esculpe en sílabas hasta derrotarse
y abandonarse en su sombra
y aún así la honra
Este poder universal no reside en tu nombre,
sino en su significado
más allá de su significante
y sus insignificancias
Hoy te regalo este hermetismo,
hipnótica hermenéutica,
en tu caprichoso destino de cruzarte conmigo
tu nombre es el sello
y tu espíritu, el significado del Nombre
Dale todo el significado a tu vida
todo cuanto te sea posible
y todo te será posible
Sé la maravilla que quieras ser
o sucumbí bajo el placer más pasajero
pero nunca olvides que seas quien seas
y vayas a donde vayas
vas con tu nombre que subraya el de Dios
que está escrito en vos
y cree en vos
y crea en vos
Esta es la sencilla alegría de saber quién sos,
hijo de Dios,
ahora que descubriste esto,
¿adónde irás?
¿en qué destino se convertirá tu capricho?
Celebralo,
pero no te distraigas
pues quedan abiertas para siempre
las puertas de todo lo que es posible
a través de una sola palabra
Y que refleje el Nombre a través del tuyo
en cada pasión
en cada guerra
y verás la palabra manifestada
y verás la palabra predestinada
la rima ahora potenciada
la métrica pausada
ofrendada
meditada
dada
…y verás a Dios.

LA ÚLTIMA SONRISA
Lo que yo veo
no tiene sombra,
pero a veces me acaricia el hombro
antes de dormir.
No avisa
no espera
no tiene tiempo.
Inopinadamente aparece,
como el polvo sobre los muebles de una casa,
o el rocío que surge después de la cruenta noche.
No tiene ojos,
pero me vigila,
a veces desde el revés del espejo,
o desde una puerta entreabierta.
Flota entre los calendarios añosos que olvidé arrancar:
¿Cuál es su nombre?
¿A qué se debe su esquiva mirada?
¿Cuál es la herida que abrió su nombre al irse?
También veo a otros que llegan justo después de irse,
que vinieron y se van sin decir nada,
que partieron sin despedida ni honor
sólo para regresar
con la última sonrisa
y el primer adiós para siempre.
Pocas veces hablaron.
No con palabras,
sino con sucesos:
un retrato que se cayó
una canción que sonaba en el fondo de mis miserias,
una pregunta a la que nunca me animé,
pero ellos sí.
¿Qué es la vida?
Una sala de espera
donde las despedidas
se confunden con los reencuentros.

SOY
Yo soy todo aquello que podría no haber sido jamás
(pero es)
Un verso incompleto en un jirón de servilleta
(pero escrito)
Una fuente sin agua ni pájaros ni un mísero deseo
(pero en pie)
Acaso una última chispa después de vientos atroces
(y después fuego)
Soy el cero de una larga suma infinitesimalmente nula
(pero infinita)
Un ciego que busca el amanecer a tientas
el que puede ver más allá de lo que los ojos dicen
(y callan)
Sé tanto pero tanto sobre silencios
que escribo
Y si te digo que escribo sólo con las manos
te miento
Si alguna vez coincide la dura casualidad de cruzarte conmigo
abrazame
Sólo soy un poeta
suelto en la boca del silencio


* Emiliano José Francisco Orlando nació el 6 de junio de 1987 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y vive en Villa Madero, provincia de Buenos Aires. Para él, la escritura es una forma de búsqueda: una manera de interrogar el mundo, de seguir una huella y de encontrar, en la palabra, una llave. Hace más de diez años que participa del Taller de Corte y Corrección, y lo considera fundamental para trabajar sus textos y afinar su voz.
Actualmente está escribiendo una novela de misterio religioso ambientada en Egipto. La historia sigue a un sacerdote católico que viaja allí por una casualidad aparente, aunque guiado por una convicción íntima y profunda. En ese recorrido descubre un código olvidado y halla una respuesta capaz de desvelar uno de los mayores misterios de la historia de la humanidad. Desde 2025 integra el Taller de Poesía, coordinado por Analía Pinto, y allí canaliza otras vertientes de su literatura.
Todas las imágenes fueron generadas por el autor con la IA Gemini.





